La pregunta a la que este Episodio nos está guiando es:

¿Alguna vez, has experimentado tanto cansancio que te niegas a seguir?

La batallas que llevamos son diarias, pero tenemos la promesa de la victoria. Y en esa promesa, mantenemos la fuerza en la batalla. Incluso aunque estemos cansados, no desistimos…pero si quieres conocer más sobre el tema, te invito a escuchar y leer el episodio N° 4. Cansados, mas todavía persiguiendo.

 

 

¿Alguna vez, has experimentado tanto cansancio que te niegas a seguir?

 

Hoy deseo compartir con ustedes, una porción bíblica que se encuentra libro de Jueces 8:4

Y vino Gedeón al Jordán, y pasó él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, mas todavía persiguiendo.

“Cansados, mas todavía persiguiendo”, esa es la disposición de los que fueron y están siendo llamados por Dios en este tiempo.

La batalla es diaria, pero tenemos la promesa de la victoria. Y en esa promesa, mantenemos la fuerza en la batalla. Incluso cansados, no desistimos. Incluso cansados, nos mantenemos firmes en la fe, firmes en la promesa y en la práctica de la Palabra, firmes en una relación con Dios.

Cansados, mas todavía persiguiendo.

Persiguiendo la victoria, persiguiendo los objetivos, persiguiendo la respuesta, persiguiendo a los enemigos (todas aquellas cosas que nos dañan) para vencerlas con determinación.

Atentos a la batalla, incluso cuando parece que no vamos a soportar.

Soportamos, pues no estamos solos. No estamos solos porque hicimos un compromiso de estar firme ante las dificultades.

Un compromiso con Aquel que nos prometió, desde el principio:

“Y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Entonces, para el que se mantiene firme en esa fe, se cumple la Palabra que dice:

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan al SEÑOR tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:29-31).

Es curioso, antes de emprender el vuelo, el águila se para en un acantilado esperando a que una corriente de aire caliente sople en el cielo y, lanzándose a este viento, se eleva a las más altas alturas.

Este esperar al Señor y entender las corrientes de aire caliente del Espíritu Santo, quien nos guía, representan las principales etapas del plan de vuelo, este plan está a disposición de aquellos que le buscan de todo corazón y están dispuestos a aceptar el sacrificio de Jesús, haciéndoles Señor y Salvador de sus vidas.

Para aquellos que desean adorar a Dios y mantener la comunión con Él, es esencial darse cuenta en qué dirección quiere fluir el Espíritu Santo y reaccionar de manera apropiada y sensible (intuitivamente) a este movimiento. Incluso cansado, no desista.

Manténgase firme ante el cansancio de la batalla y sus fuerzas se renovarán. Dios mismo las multiplicará, por su fe.

Agradezcamos al Señor y pidamos que, renueve y multiplique mis fuerzas cuando piense en desistir, tirar la toalla o abandonar. Fortalece mi fe para no olvidar que siempre me sostienes.

Amén.

Tomado de Caminando con Dios