La pregunta a la que este Episodio nos está guiando es: ¿por qué Dios permitió que Adán y Eva pecara?
Ciertamente Dios podría haberlo detenido y, así, ¡todo habría permanecido perfecto para siempre! Pero espera un momento, te invito a escuchar el episodio N°1. El Jardín. La Historia de Eva.

¿Por qué Dios permitió que Adán y Eva pecaran?

Ella había sido creada para él, de eso no había duda.

Donde antes había una costilla en el pecho de Adán, ahora había una cicatriz que le recordaba a los dos cómo Dios había hecho a Eva. Dios no quería que Adán viviera solo, así que tomó un pedacito del hombre, lo moldeó y le dio forma, e hizo la primera novia que el mundo conoció: Eva.

Adán la amó al instante. Era parte de él, como lo había sido su costilla. Andaban descalzos y disfrutaban de una vida perfecta; cada momento era un regalo del Dador. Dios veía Cómo corrían, saltaban, se reían y estaban llenos de su Espíritu. Todo era exactamente como lo había planeado.

Adán y Eva podrían vivir en libertad en su maravillosa creación y disfrutar de todo lo que los rodeaba.

Con una excepción… Dios les dijo que no comieran del fruto de un árbol específico del jardín y le advirtió que, si desobedecían, habría consecuencias terribles.

Los días fueron pasando, hasta que una tarde, Eva se acercó al árbol; una voz suave como la lluvia le hizo una pregunta y cambiaría todo.
Shhhh…escucha…
“¿Estás segura de que Él les dijo que no podían comer de este árbol?”

Satanás estaba disfrazado de serpiente que vivía en el jardín; estaba ansioso por robarle la gloria a Dios ¿Y qué mejor manera que persuadir a su propia creación de que lo traicionara?

La serpiente le prometió a Eva que el fruto la haría sabia. Y mientras sus ojos recorrían el contorno impactante de las ramas, Eva no podía pensar en otra cosa que probar el fruto.

¿Por qué Dios no querría que fuera sabia?
Con la fruta apresada entre sus dedos, se llevó a los labios la maldición de la muerte. Durante un momento, fue dulce, como suele ser la rebelión. Adán también comió del fruto y, enseguida, los dos se dieron cuenta de que habían tomado una pésima decisión.
Mientras el viento murmuraba entre las hojas secas, ellos intentaron cubrirse por vergüenza; por primera vez, entendieron lo aterrador que era desobedecer a un Dios tan poderoso.

¿Puedes imaginarlo? un momento, una decisión, todo cambió. Y ahora ya no había vuelta atrás.

Dios echó a Adán y a Eva del lugar que había sido su hogar. Mientras se alejaban del jardín, me pregunto si habrán podido percibir la angustia en la voz de Dios: esto no era lo que quería para ustedes…

El error de Eva fue demasiado grande como para que lo arreglaran manos humanas, pero muchos años más tarde, otro hombre moriría por ella y por todos los que creen en Él. Si Dios hubiera querido, podría haberse alejado de ellos (y de nosotros) para siempre, pero no lo hizo.

Aún cuando echó Adán y Eva del jardín, Dios sabía que, un día, abriría un camino para traerlos de regreso. (Tomado de Génesis 3)

Dios es soberano, el gobernante sobre todas las cosas, y nada puede suceder a menos que Él lo permita. Dios tiene el control sobre todo y todas las cosas dependen de Él, incluso nosotros.

El Señor les dio a las personas libertad para tomar ciertas decisiones. A veces, tomamos buenas decisiones, pero otras veces no.

El pecado es una acción, o un pensamiento o una decisión que va en contra de Dios. Debido al primer pecado en el jardín, todos nacerían con pecado… nosotros también. Entonces ¿por qué Dios permitió que Adán y Eva pecara¿ podría haberlo detenido y, así, ¡todo habría permanecido perfecto para siempre!

Recuerda que Él tiene un plan que no podemos ver. Y aunque esto no era lo que Dios quería, permitió que sucediera porque conoce toda la historia, y esto es parte. Aprenderemos más y más sobre su historia, a medida que leamos (y escuchemos) sobre la manera maravillosa en que nos rescató (a través de su hijo Jesucristo) pero ya llegaremos a esa parte.

Tomado de “Las Mujeres de la Biblia cuentan sus historias” por Angie Smith.