La pregunta a la que este Episodio nos está guiando es:

¿Está usted satisfecho con el pan de cada día?

La gente come pan para saciar su hambre física y para mantener su vida física, ciertamente podemos saciar el hambre y mantener nuestra vida…pero si quieres conocer más sobre el tema, te invito a escuchar y leer el episodio N° 3. El Pan de Vida.

 

¿Está usted satisfecho con el pan de cada día?

 

Hoy deseo compartir con ustedes, una declaración hecha por Jesús en el libro de Juan 6:35

“Jesús dijo: Yo soy el pan de vida”

Aquí Jesús, se refiere al maná que Moisés  dio a sus antepasados ​​en el desierto. Este pan era físico y temporal. Maná, es un término hebreo dado a los israelitas que significaba: ¡Que es esto! el pueblo lo comía y le daba el sustento de un día, pero era necesario obtener más pan cada día. Y este no impedía que muriesen  porque los alimentaba.

El suministro de pan o maná llegaba todas las mañanas de acuerdo al plan de Dios y no podía ser almacenado para un uso futuro. Excepto en el día de descanso, solo debía ser aprovechado tal cual Dios había dispuesto, como una demostración milagrosa de su capacidad de proveer para suplir las necesidades de su pueblo, cada familia, lo recibía y recibía lo que necesitaba, se les daba diariamente una hogaza de pan o una porción de pan por cabeza, de esto se alimento Israel durante cuarenta años, con toda seguridad, la petición del Padre Nuestro en nuestras oraciones, y “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy” se cumple y se recuerda el pan suministrado por Dios a los israelitas como su diario sostén.

La gente come pan para saciar su hambre física y para mantener su vida física, ciertamente podemos saciar el hambre y mantener nuestra vida pero únicamente podemos mantener nuestra vida espiritual comiendo el pan de vida que es Jesucristo. El maná nutrió a la gente y los mantuvo durante cuarenta años. Como tal era un símbolo de Cristo.

Se puede establecer una correlación directa cada vez que tenemos comunión con él en aquella frase que dice: “tomad y comed. Este es mi cuerpo. Que por vosotros es partido”.  Jesús, es mucho más grande que Moisés y se ofrece como pan espiritual del cielo que satisface plenamente y conduce a la vida eterna.

A menudo muchas de las personas que se acercaban a Jesús les pedía que le mostrara su divinidad o de ¿dónde provenía? o ¿de quién era hijo? y le pedían una señal, porque ellos creían que (Jesús) no podía ser mejor, que el pan ofrecido por Moisés en el desierto, sin embargo, el propósito de Jesús era hacer la voluntad de Dios, no satisfacer su deseo humano.

Ahora, la pregunta es: ¿cómo puede Jesús darnos su carne como pan para que comamos? Comer pan de vida significa aceptar a Cristo y unirnos a Él. Nos unimos a Cristo de dos formas:

  1. Al Creer en muerte. Es decir, al sacrificio de su carne. Y 2. Resurrección, al dedicarnos a vivir como él manda dependiendo de sus enseñanzas para guiarnos y confiando en el Espirita Santo para recibir el poder.

Este mensaje resultaba chocante, comer carne y beber sangre sonaba al canibalismo, la idea de beber sangre con más razón humana, resulta tan repugnante, que en la ley, de Moisés ésta estaba prohibida, por supuesto, que Jesús, no se refería a la sangre en forma literal, lo que decía era que su vida, debía convertirse en la de ellos, pero ellos, no podía aceptar este concepto.

El apóstol Pablo más tarde usó la imagen del cuerpo y la sangre para hablarle acerca de la cena del Señor, mucha gente murmuraba porque no podía aceptar esta declaración, porque hacía alusión a la divinidad de Jesús, sólo lo veían como el carpintero de Nazaret, se negaron a creer que Jesús era el Hijo Divino de Dios y no toleraban su mensaje.

Muchas personas rechazan a Cristo, porque dicen que no creen que sea el Hijo de Dios, en realidad lo que no aceptar, son las exigencias de la lealtad y obediencia qué les hace Cristo, de modo que para protegerse del mensaje, rechazan al mensajero.

Dios me los bendiga.