La otra cara de la enseñanza

 

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;  Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.” Proverbios 13:24

 

La disciplina es la otra cara de la enseñanza. Aun los niños con un espíritu de aprendizaje necesitan explicaciones detalladas, mucha paciencia, oportunidades para entrenarse y experimentar, así como el derecho a aprender mediante sus errores. Pero un niño consentido (Pro_29:15), rebelde (1Sa_15:23) o terco (Pro_22:15), se desentiende de lo que le han enseñado y rompe la armonía familiar. La respuesta divina a ello es la disciplina firme y amorosa.

La Biblia hace una clara distinción entre la disciplina y el abuso físico. La disciplina puede ser dolorosa, pero no perjudicial. Nunca debemos hacer daño a un niño (Pro_23:13). Dios mismo se describe como un partidario estricto de la disciplina. De igual manera, Dios exige que los padres disciplinen correctamente a sus hijos. Hasta el destino eterno del niño puede depender de la disciplina provista por sus padres.

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