Relación Familiar

 

Hijos, obedezcan a sus padres. Ustedes son de Cristo, y eso es lo que les corresponde hacer.  El primer mandamiento que va acompañado de una promesa es el siguiente: «Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre.  Así les irá bien, y podrán vivir muchos años en la tierra.» Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas.  Efesios 6: 1 al 4

 

Siguiendo el orden de responsabilidades en el seno familiar, Pablo dirige algunas palabras a hijos y padres con respecto de sus relaciones mutuas (6:1-4). Estas relaciones entre hijos y padres y padres e hijos son naturales, pero en el terreno espiritual dependen de y reflejan una relación personal con Cristo como Señor en ambos casos.

 

Si nuestra fe en Cristo es real, por lo general se probará en el hogar, en nuestra relación con quienes nos conocen mejor. Los hijos y los padres tienen responsabilidades mutuas. Los hijos deben honrar a sus padres aun si estos son exigentes e injustos. Los padres deben cuidar de sus hijos con dulzura, a pesar de que sean desobedientes. Por supuesto que el ideal es que padres e hijos cristianos se relacionen con solicitud y amor. Los padres deben actuar en amor, tratando a sus hijos como Cristo trató a las personas que amó. Esto es vital en el desarrollo de los hijos y en el concepto que tengan del Señor.

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