La pregunta a la que este Episodio nos está guiando es: ¿El Juicio significa que el Señor no ama su pueblo? La creación de Dios había hecho lo malo contra Él, desobedeciendo a sus mandatos, así que tuvo que castigarla. Eso es lo que llamamos juicio de Dios. Pero espera un momento, te invito a escuchar el episodio N°2. Una Ventana al Cielo – La Historia de la esposa de Noé.

Una Ventana al Cielo

La Historia de la esposa de Noé.

¿El juicio significa que el Señor no ama a su pueblo?

La esposa de Noé miraba mientras él martillaba, con los ojos llenos de amor por él. Lo había observado día tras día, mientras Noé trabajaba en el barco que Dios le había encargado construir. A pesar de la falta de lluvia y de las burlas de las multitudes que se reunían a su alrededor, él siguió adelante hasta que llegó el día de subir a bordo. Noé hizo exactamente lo que Dios le había indicado y obedeció hasta en las medidas precisas del barco.

El Señor había sido muy amable y paciente con Su creación rebelde. Pero el mundo se había transformado en un lugar terrible, donde cada uno hacía lo que mejor le parecía. Las personas se amaban más así mismas que al Dios que le había dado la vida.  Le daban espalda, sacudían la cabeza y se reía de la idea del poder de Dios.

Todos menos Noé.

Mientras miraba cómo se movían las manos de Noé de lado a lado a lo largo del barco con la frente húmeda por el sudor, su esposa le daba gracias al Padre celestial por él. Dios había elegido a su esposo, un hombre justo, para que fuera el constructor del barco. Debería construir durante décadas hasta que el arca se elevará en alto por encima de la tierra, sin nada más que las promesas de Dios a las que aferrarse en su anciana edad.

Un día, Noé susurro las palabras que ella había anticipado tanto tiempo. Los dos subieron al barco y todo en su interior les pareció diferente. Según lo que Dios había mandado, sólo llevaron a su familia: sus tres hijos con sus esposas. El Señor también les había indicado que llevarán siete parejas de cada clase de animal puro, una pareja de cada animal impuro y siete parejas de cada clase de ave. Hicieron todo lo que Dios les había pedido, que todavía no había caído ni una gota de lluvia sobre su desobediencia.

Durante años, ella había escuchado como Noé les advertía a los demás que se acercaba un gran diluvio que destruiría sus hogares y a ellos, pero nadie quería escuchar. Eligieron la muerte en vez de la vida una y otra vez, y esto entristeció muchísimo a Dios.

La esposa de Noé todavía escuchaba el eco en su mente. Toc, toc,toc.

Todos los días, había escuchado el sonido de martillos que golpeaban, dándole forma al barco que los rescataría de la muerte. Y ahora, estaban por fin dentro del barco, del “arca” que Noé había construido, confiando en que el Señor los guardaría. Dios les dijo que enviaría lluvia después de siete días y así lo hizo.

Las fuentes de las grandes profundidades estallaron, la ventana del cielo se abrió y la lluvia se derramó. Se deslizó desde lo alto y cubrió todo el suelo. Se tragó los pueblos, las personas y todo lo que vivía, y no se detuvo durante 40 días.

Dios cumplió Su promesa a Noé de salvar a su familia del diluvio y  pintó el cielo con otra promesa una vez que volvieron a estar seguros en tierra seca. El “arcoíris”. El arcoíris, -les dijo- es un símbolo que les recuerda que nunca más volveré a enviar un diluvio sobre la Tierra.

Muchos, muchos años más tarde, el sonido del golpe de un martillo volvería y atravesar el silencio, enterrando clavos en la madera de una cruz.

Mientras las multitudes se burlaban de Él, habría mujeres que sabían lo que estaba haciendo por Dios… lo que estaba haciendo por ellas. Elevada sobre la Tierra, la cruz traería vida en lugar de muerte. La ventana del cielo volvería a abrirse y caerían gotas de color escarlata desde lo alto. Jesús mismo sería colgado para limpiarnos, y el diluvio de misericordia restauraría  nuestra relación con Él para siempre.

(Tomado de Génesis 6)

La creación de Dios había pecado contra Él, así que Dios tuvo que castigarla. Eso es a lo que llamamos juicio de Dios.  ¿El juicio significa que el Señor no ama a su pueblo? La verdad es que lo ama tanto que no soporta que siga orando con tanta maldad. Aunque podría haber destruido todo en Su enojo, Dios decidió dejar que algunas personas sobrevivieron para volver a empezar.  Noé era un hombre justo, lo cual significa que, no era perfecto (¡ninguno de nosotros lo es!) ponía a Dios en primer lugar y se esforzaba por obedecer Sus reglas.

Cuando el Señor destruyó el mundo con el diluvio, le prometió a Noé que nunca jamás haría algo así. Podemos confiar en Dios incluso en Su juicio, porque detrás de ese castigo, siempre hay amor.

Muchísimas veces, queremos hacer las cosas a nuestra manera. Pero Dios quiere que actúes de la manera para la cual te creó. Desea que hagas lo que Él dice que es correcto y bueno. El primer paso es admitir que no estás a cargo, y decirle que quieres hacer lo que Él dice que es mejor. Cuando lo haces, muestras humildad; es decir, te das cuenta de que Él sabe más que tú.

Tomado de “Las Mujeres de la Biblia cuentan sus historias” por Angie Smith.